Relatos y Cuentos de Humor

Historias del Canibal
1886, Cazadores de enanos

cazadores de enanosEs el año 1886 y Joao Baptista da Silva encabeza al grupo que va trás un sueño: encontrar la ciudad perdida del Dorado. Una versión señala que los tesoros, ocultos en la selva amazónica, son resguardados por los Huaquis, una tribu de enanos caníbales.
La expedición parte desde Ecuador y se interna en territorio brasileño. Los meses transcurren y los víveres se van agotando. Transcurridos cerca de 1000 km. de marcha no han encontrado ni el camino. Para la primavera, con más de la mitad del grupo diezmado por la hambruna y por el mal del zambito, encuentran al primer enano. Se trata de Filiberto Senna, indigena y sordo mudo.
Da Silva recuerda que los enanos que busca son caníbales. Valiente, se acerca hacia Filiberto y le tiende un dedo, esperando ser mordido. El enano mira a Da Silva y al dedo que se le ofrece. Pasan los minutos y los hombres esperan lo peor.
Un expedicionario, impaciente, obliga a Filiberto a abrir la boca y le mete un dedo a la fuerza. El indigena se libera y escupe hacia la tierra con furia.
Da Silva sospecha. Piensa que el enano no se revelará canibal así como así y que la muestra de asco es fingida. Ordena la detención de Fiberto. Supone que en algún momento se mostrará antropófago y entonces les señalará la ruta al Dorado.
Los expedicionarios mantienen a Filiberto sin alimentos y lo tientan con carne de hombre; cada tanto Da Silva le tiende un dedo al enano pero nunca es mordido.
Han recorrido 2500 km y necesitan de una solución. Da Silva piensa que si quiere que el enano se muestre canibal, antes hay que tentarlo. Decide sacrificar algunos expedicionarios, asarlos, e improvisar un festín.
El enano observa todo con ojos horrorizados pero no prueba bocado. Da Silva redobla la apuesta. Sospecha que el indigena ha de ser tímido y que no comerá sino lo acompañan. Da Silva y sus hombres se atiborran como en un casamiento, pero el enano sigue sin probar bocado.
Pasan los días y Da Silva ve a un grupo de enanos. Intuye que si los mata y se los comen, Filiberto se asustará y delatará donde está oculta ciudad. Nuevamente los expedicionarios comen hasta el hartazgo. Algunos comentan que la carne de enano joven es más sabrosa que la de mujer anciana. Filiberto continúa en su mudez. Sigue la marcha y cada tanto se cruzan con algún enano, que comen religiosamente, cocinándolo de modo distinto cada vez. Un par de los hombres de Da Silva se encargan de recoger hierbas para el condimento y otros de las patatas y las cebollas para las guarniciones.
cazadores de enanosYa han recorrido cada palmo del Amazonas y se han ingerido unos 574 enanos y 8 expedicionarios. Da Silva y sus hombres saben que el enano no hablará. Sin dilaciones se lo comen un Jueves 14 de Noviembre. Ese día es el último en que se tienen noticias de los expedicionarios.
Con el tiempo llegan rumores de un restaurant flotante, ubicado en uno de los brazos del Amazonas, cuya especialidad es "Enano Envuelto".

 

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