Anecdotas de la Historia
El Heroe Traicionado:
La reparación historica de Adolf Gandalmann

La reciente desclasificación de ciertos archivos secretos ha reabierto la polémica en torno a Adolf Gandalmann, “el murciélago del aire”. Sus grandes proezas han estado envueltas por el fantasma de la traición y le han negado el lugar que se merece.
El misterio ha rodeado la biografía de este aviador y su participación en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, los entendidos lo entronizan a la categoría de héroe, al tiempo que le adjudican haber derribado 325 aviones, siendo muchos de ellos del enemigo.
Gran parte del misterio que lo rodea se basa en que muchas de sus misiones fueron de índole secreta. De hecho se sospecha que incluso eran secretas para él mismo y esto explicaría sus continuos fracasos. También es cierto que estos fracasos eran secretos para él, quien los vivía como éxitos y lo llevaron a reclamar, en varias oportunidades, condecoraciones y honores.
Esta explicación no basta ¿Héroe o traidor? Su memoria impone una investigación concienzuda.
Por algún tiempo, sus errores a repetición hicieron pensar que fuera un doble espía. Es reconocida su afiliación a las SS, su simpatía por la CIA y su tórrido amorío con la KGB. Sin embargo esto no prueba nada. Durante la Guerra hirió y mató a gente de todos los bandos por igual. Incluso llegó a derribar su propio avión en 12 oportunidades. Pareciera que, para él, el enemigo se encontraba en todas partes.
Los documentos desclasificados explican que a Gandalmann se le encargaron, mayormente, misiones nocturnas. Con esto se intenta justificar se apodo de “murciélago del aire”. Sin embargo la realidad es otra, mucho más triste: todo indica que Gandalmann era ciego.
Gandalmann no fue alguien que viera (perdonando la expresión) en su afección una discapacidad o algo que lo separase de sus sueños. El quiso ser aviador y lo fue. Para ello debió esconder su ceguera por años. Con este dato la historia comienza a ordenarse y se encuentra sentido a sus excentricidades, como la vez que se presentó ante el Alto Mando vestido de damita antigua o cuando se rebanó una oreja al afeitarse.
Que su ceguera permaneciera secreta fue gracias a la ayuda que le brindara su eterno compañero, Hermann Koeninng. Hacia 1929 ingresaron juntos a la Academia de Vuelo de Berlín. Ambos, inseparables, fueron escalando posiciones en la Fuerza Aérea Alemana. En una foto de 1935 se los ve juntos. Gandalmann porta anteojos oscuros y un delator bastón blanco. Koeninng resulta fácil de reconocer: su mirada es adusta, su postura altiva y lo negro de su pelaje nos presentan a un doberman de pedigrí.
Si queremos comprender la biografía de Gandalmann, nuestra atención debe dirigirse a este amigo inseparable. Los documentos desclasificados hablan de un pasado incierto para Koeninng. Nacido en Munich, fue separado de su familia por un miembro de las SS. En algún momento logró escapar. La venganza fermentó en su pecho. Sus papeles de nacimiento hablaban de una sangre pura, lo que le facilitó la entrada en el partido nazi. Utilizando algunos engaños pudo ingresar en la Academia de Vuelo de Berlín. Allí conoció a Gandalmann y se ofreció a ser sus ojos. Desde ese lugar privilegiado, traicionó a su amigo y a sus superiores. Esos ojos vieron con satisfacción como 325 aviones eran derribados, sin que una lágrima los nublase ni que el lastimero aullido inundara su garganta..
Para Koeninng el hombre fue un constante enemigo. Para Koeninng no existió otra bandera que su venganza.
Lic. Ferdinando Maskino ©2007 Solo Enanos Humor