Enigmas de la Historia

Pepepe de Alcazar
El lobo del Mar

El lobo del Mar


Apenas una estampa guarda su fisonomía. Las mentiras y la falsa memoria lo recuerdan cobarde, infamia que ensucia el recuerdo del valiente "Pepepe" de Alcazar.
Nadie conoció a su padre. Su madre, Doña Teresa, no ha llegado a conocerlo. Ella, tartamuda y analfabeta, debe afrontar sola la crianza. Como nombre de su retoño elige Pedro, pero se lo anotan como "Pepepe". Sin ingreso económico alguno, viven en el extremo de la pobreza y la vida se les hace dura. Quizá por ello fijan su residencia en Extremadura.
La infancia del heroe poco importa. La leyenda comienza a sus quince años. En esa época lo encontramos habiendo recibido la educación que pudo brindarle su madre y sin otro valor que su propio valor.
La guerra reciente contra los ingleses necesita de reclutas y Pepepe no quiere quedar afuera. Cuando se dirige al regimiento, le dan una noticia terrible: el rancho, donde descansan los oficiales, se incendia. A lo lejos parece un infierno. Pepepe de Alcázar no lo duda y se sumerge en las llamas. Es su bautismo de fuego. Uno a uno va rescatando a sus futuros compañeros. Al terminar la jornada, 1217 soldados han sido salvados por el joven postulante. Sin demoras lo alistan, lo condecoran y lo ascienden. Nuestro héroe ha sufrido quemaduras en el 98,5 % de su cuerpo. Los médicos no saben si vendarlo o si servirlo para cena.
Ese día nace la leyenda.
Su valor le abre camino en la ruta de las armas. Durante el sitio de Oslam, trepa las inexpugnables murallas y logra invadir la ciudad. Un traidor disparo de cañón le vuela una pierna, pero eso no le impide avanzar. En menos de tres horas ha hecho caer la ciudad sin ayuda de nadie. Tiene 17 años y ya es capitán.
Las batallas se suceden en su vida. En Sierras Mansas derrota a los turcos y pierde un ojo. En Camino del Retorno, logra la rendición de los ingleses. Allí solo pierde un brazo y su reloj pulsera. A los 31 años ya es coronel. Lo llaman "el obrero" porque se hace desplazar en una carretilla. Ya ha perdido sus piernas, un brazo, las orejas, un ojo y las muelas de juicio. Sin embargo para Pepepe, la palabra "perder" no existe. Su madre no se la ha enseñado.
En 1620 es un héroe nacional y le encomiendan que defienda la ciudad de Guayama.. Desde hace años los piratas quieren apropiarse del lugar y lo han sitiado. Para Junio Pepepe de Alcázar arriba a la ciudad. Lo acompañan 837 veteranos. Su arribo es festejado con trompetas. Pepepe apenas se entera. En Puente del Águila un cañón le ha explotado en el rostro y lo ha dejado sordo.
Los barcos piratas rodean la costa y se agrupan en centenares. Pepepe apenas sabe contar hasta siete y no se deja amedrentar: ocho y un millón es lo mismo para él.
Los piratas comienzan el ataque. Disparan sus cañones por 71 días y sus noches y, cada tanto, intentan ganar la costa.
Las bajas entre las fuerzas de Pepepe son extravagantes. Guayama se ha transformado en un baldío. Barba Calva, el jefe de los piratas, ya saborea la victoria y manda a imprimir unas imágenes, donde Pepepe aparece arrodillado. El héroe ríe. Él nunca se arrodillará. Ha tenido la precaución de perder ambas piernas para no hacerlo.
El día 80 del cañoneo, Barba Calva envía a un mensajero y pide la rendición. Pepepe no conoce la palabra "rendición". Su madre tampoco se la ha enseñado. Arrebatado, pide que degüellen al mensajero, pero ninguno de sus hombres tiene sable o cuchillo. Todo lo han perdido.
Pepepe de Alcázar pide que le traigan un cañón. La soldadesca le alerta que si bien hay pólvora, no tienen municiones. Pepepe sonríe.
En el silencio del día, el mensajero vuela por lo aires, atraviesa la costa y estalla contra la nave de Barba Calva. El pirata sospecha que Pepepe de Alcázar no se rendirá.
Segundos más tarde el propio Pepepe es disparado contra la nave. Al tiempo un soldado estalla contra el mástil y luego otro contra la proa y luego otro.
Por la noche los piratas se retiran. Ya no hay ciudad que invadir, hombres con los que luchar o mujeres que violar.
En el desierto baldío de Guayama, el viento hace bailar maliciosos dibujos de infamia, donde un arrodillado se rinde.
Sin embargo Pepepe de Alcázar ha triunfado.

Lic. Victor Kurtz ©2007 Solo Enanos Humor