Relatos y Cuentos de Humor
Maschan y Rochilita:
La estafa del ventrilocuo.
El apasionante mundo de la ventrilocuología nos deslumbró con la aparición del Maschan y Rochilita, el dúo que supo ser la alegría de los niños. Lo novedoso en esta pareja resultó que traía a la primer mujer ventrilocua de nuestro país, la señorita Maschan, a los grandes escenarios.
El dúo conoció la euforia del público y pronto cayó en el olvido. Razones no faltaron. La caída de la pareja se produjo por un hecho fortuito. Mientras realizaban un intervalo de su número, los paparazis de turno lograron obtener un fotografía compremetodora: sorprendieron a la ventrilocua encamándose con el muñeco. La noticia no tardó propagarse y el gran público les dió la espalda.
Aprovechando la desgracia de los artistas, el regente de un cabaret los contrató. A partir de ese momento el rumor de que Rochilita no era muñeco se hizo evidente. Relatan que en una oportunidad el falso muñeco fue sorprendido, completamente borracho, entrando con una prostituta a la valija en donde lo transportaban. Se hizo común que Maschan, despechada, recordando el hecho, se largase a llorar durante la función y que le reprochase a Rochilita el engaño. Varias veces el número terminaba con el dúo tomándose a los golpes. Sin embargo, Maschan nunca quiso separarse Rochilita.
Algunos, conmovidos por la devoción de la mujer, le ofrecieron mejores trabajos, que ella solo aceptó si era acompañada por Rochilita. Nuevamente fueron recibidos por los grandes escenarios y morboso público acudía a ver al ídolo en desgracia. El idilio también fue breve. Rochilita se había dedicado a la bebida y el espectáculo se volvió decadente. En cierta oportunidad, durante una función, el falso muñeco tenía un pedo de despedida de soltero. Lo llamativo fue que los movimientos de Maschan también resultaban torpes. Los presentes comenzaron a abuchear a la pareja. Rochilita, envalentonado por el alcohol, salto de la piernas de la ventrilocua y se lanzó a las patadas contra sus ofensores. Con el salto Maschan pareció desmallarse. Los que se acercaron a socorrerla casi se infartaron. La ventrilocua era en realidad un muñeco.
Rochilita era un virtuoso. Había manejado a la muñeco durante años, con un complicado dispositivo que portaba entre sus nalgas. Había fingido ser un muñeco y fingido ser infiel. El crimen al fin se revelaba en su totalidad. El enano era un estafador. En esa oportunidad el público ya no los perdonó.
Informe: Lic. Cristian Spaivak© para Solo Enanos Humor.