Misterios y Secretos
El hombre de los mil rostros

En el amplio mundo criminal, resalta la figura de Maximiliam Mulligan, "el enano de los mil rostros". Este delincuente poseía la habilidad de transformar su rostro y figura a voluntad, recurso que utilizó por años en su carrera hacia una muerte anunciada.
Siendo un niño de pecho ya muestra habilidades para el simulacro. Teniendo apenas 7 meses de edad, y aprovechando su calvicie, se disfraza de Benito Musolini. Al parecer, cuando su padre retorna del trabajo, se encuentra a su esposa con el torso desnudo mientras que el dictador italiano le succiona los pezones. Este hecho desencadena en una masacre familiar, de donde Mulligan logra escapar ileso. Su padre lo persigue con una escopeta por varios kilómetros, pero no le da alcance. Mulligan jamás volverá a su hogar.
La segunda noticia que tenemos de Mulligan lo ubica en Alcatraz, donde purga una pena por violación de menores en estado de ebriedad. Sus compañeros de prisión lo describirán como buen imitador y de carácter melancólico. Durante esa temporada, para jugarle una broma a un guardia cárceles, Mulligan adopta la identidad de Marilyn Monroe. El policía traga el anzuelo y se enamora locamente del preso. Lo llena de regalos y joyas. Luego le propone matrimonio y le pide que abandone el cine. Mulligan, temeroso de las posibles represalias, acepta el casamiento. De esa unión engañosa nacen tres niños.
Por un tiempo Mulligan es feliz. Cocina, borda y ayuda a sus hijos en las tareas escolares. Sin embargo se siente vacío. No tarda en comprender que extraña a sus padres. Decide buscarlos y pedirles disculpas. Sabe que su manía por el disfraz ha sido la causa de la desgracia. Planea realizar un robo y volver millonario al encuentro con sus padres.
Mulligan abandona su hogar y comienza su búsqueda. Esta es una época oscura. Los datos sobre su persona son escasos y vagos. Se sabe que lleva una vida marginal, que concurre a cabarets y a casa de citas, donde gana fama bajo el nombre Mimi "la boca sedienta".
Cabe resaltar un suceso de esos años. Mulligan adopta la identidad de Frank Sinatra para atracar un casino. Esto le trae algunas complicaciones: camino al robo los transeúntes le piden autógrafos o le solicitan cantar "New York, New York". El disfraz es demasiado efectivo y tiene que abortar el plan. Durante la retirada se cruza con un hombre de gesto furioso. Mulligan cree reconocerlo. El hombre porta un arma y Mulligan debe escapar en medio de una balacera.
Años más tarde encontramos a Mulligan oculto bajo la identidad de Jhon Wayne, fachada que piensa utilizar en el robo a un cine. Sin embargo lo persigue la mala suerte: en la puerta del teatro se cruza con el verdadero Jhon Wayne. Comienza entre ambos una breve trifulca que es terminada con la intervención policial. Ambos hombres son interrogados durante horas. Luego de largas sesiones de tortura los policías consiguen una confesión: Jhon Wayne confiesa ser Jane Manfield. El caso queda resuelto y Mulligan es liberado.
Las últimas noticias del "el mil caras" lo encuentran pobre y enfermo. Vive malamente en una pensión. Cierto día alguien golpea a su puerta. Su visita es un hombre idéntico a él, aunque más anciano. Mulligan sospecha un mal disfraz. El hombre no tarda en sacar una escopeta. Antes de dispararle, dice: "Al fin te encuentro, Musolini y la puta que te pario".
Lic. Claudia Rojo©2002 Solo Enanos Humor