Comentarios y fragmentos de libros
La cara Oculta de la Navidad:
Papa Noel vive en Haiti
Hay temas que obsesionan y hay hombres obsesionados con un tema. Todos recordamos la pasión de Borges por el tema del laberinto, a Frida Khalo y su fijación por el tema del autorretrato y a Liza Minelli y su adherencia al tema “Cabaret”.
Paolo Gamarotta es un hombre poseído por su vocación: el estudio constante de la figura de Papa Noel. Baste recordar algunos de sus ensayos como ejemplo. De la treintena de libros que abultan su obra, sobresalen “Santa Claus: el imperialista rojo” y “Blanca Navidad: Papa Noel y el Cartel de Cali”. Gamarotta, discípulo de Gramsci, seguidor de Lenin y admirador de Michael Jackson, tiene una visión crítica de los ídolos infantiles. Para él Papa Noel representa la decadencia de Occidente, un amigo del imperialismo y un señor malo que nunca le dejó un regalo.
Pero basta de Gamarotta y pasemos a su último libro: “Santa Claus vive en Haití”. Este es quizá su trabajo más osado. Allí el autor se pregunta por el origen de los regalos navideños. Siguiendo esa pista desovilla una trama que expone la conexión oculta entre la navidad y ciertos ritos paganos. Recordemos que el tema del paganismo ya había sido abordado por Gamarotta, quien en su autobiografía “Una infancia sin Navidad” recuerda a su padre perseguido por proveedores, quienes le gritaban “paganos, paganos”.
Gamarotta descree que dichos regalos tengan como origen la manufactura de los ayudantes de Santa. Estos trabajadores enanos, sostiene el autor, deberían ser un millar. Para proveer un juguete a 2000 millones de niños en el mundo, calcula, se necesitaría de 4 millones de enanos quienes realizarían 500 juguetes anuales. Y aquí surge una primera pregunta ¿Cómo es posible que 4 millones de enanos, vestidos con uniformes tradicionales, pasen desapercibidos? Según Gamarotta, un taller capaz de alojar a los 4 millones de obreros y sus herramientas debería ocupar 235 kilómetros cuadrados. Ese taller sería la planta industrial más grande del planeta, la cual podría ser vista desde la Luna.
Pero tamaña edificación no es posible de ubicar en Islandia, una tierra yerma cuya economía se sostiene en la venta de hielo para gaseosas.
Es en este punto que Gamarotta expone la tesis que sostiene a “Santa Claus vive en Haití”. De acuerdo a estudioso, el taller de Papa Noel debería ser subterráneo. Entonces, el famoso taller no puede ser localizado porque se ubica bajo la tierra.
Y a continuación Gamarotta nos muestra su faceta desmitificadora. Para él es imposible asociar a 4 millones de enanos y que la noticia permanezca oculta. Sospecha que en el mundo no debe haber semejante cantidad de enanos o, de lo contrario, deberían ser de nacionalidades diversas y manejar cientos de diferentes idiomas. Esta proliferación de idiomas hace improbable la titánica producción de juguetes. La confusión de lenguas nunca produce obras coherentes; como ejemplo vale la construcción de la Torre de Babel o cualquier orgía.
Con esto llegamos al final de la tesis de Gamarotta. Sostiene que los ayudantes de Santa deben conforman un ejercito coordinado, un grupo de trabajadores sin voluntad, capaces de producir artículos sin error y en total sincronía. Para Gamarotta quien realiza los juguetes navideños es un ejército de zombis. Y no solo esto, sino que además Papa Noel sería un genio del vudú, una mente maléfica que pretende el sometimiento de multitudes. Es más, cree que los mismos zombis construyen los muñecos que serán el elemento con que Santa los domina.
Para finalizar, recordemos un fragmento del libro “Papa Noel, la carta navideña y el pacto satánico”, donde Gambarotta explica: “Nadie parece comprender que Santa comparte las mismas letras que Satán, el rostro oculto de Papa Noel”. Quizá con esto comprendamos el valor de una obsesión.
Lic. Victorino Kurcio ©2007 Solo Enanos Humor