Sociedad


Vivir Hoy:
Posesión demoniaca
Cómo prevenirla

Posesion demoniaca

 

El día en que Julian Connors vomitó sobre sus compañeros de trabajo, su jefe decidió que debía hacer algo. No era la primera vez que Connors, empleado de correos, actuaba extraño. Pocos días antes había girado su cabeza 360 grados durante una discusión con Mike Wallace, el más anciano de los carteros. Luego, cuando el viejo Mike intentó golpearlo, voló por los aires sin que Julian lo toque. Durante una reunión de personal se llegó a la conclusión que Julian estaba poseído. Lo era peor que el sindicato de Empleados de Correos impedía despedir a un poseso. "Afortunadamente las leyes me protegían", recuerda Julian, "de lo contrario hubiera perdido mi trabajo. Ese periodo mi vida fue un infierno. Los vómitos, los cambios de caracter y los mareos que sentía, me hacían pensar que estaba embarazado. Me sentía sumamente angustiado: soy soltero y no podía darle un disgusto de esta clase a mis padres. Qué iban a pensar ellos si se entereban que me había embarazado sin estar casado".
El rasgo que distingue a la posesión demoníaca de otras patologías es que difícilmente sea registrada por el afectado. Es más frecuente que sean los familiares del contagiado quienes registren los primeros síntomas y soliciten el consejo profesional. En otros cuadros es el mismo enfermo quien detecta afección. Por ejemplo, cualquiera puede reconocer los signos de un resfrío o que ha sufrido la amputación de un miembro. Esto no es así en la posesión.
Dada la dificultad diagnostica, muchos posesos pasan años desconociendo su estado mórbido, al tiempo que familiares y vecinos son blanco de profusos vómitos o infernales mutilaciones. Quizá el caso más famoso de desconocimiento posesivo fuera el de Kurtz Hartmann, artesano alemán, quien vivió en perpetua juventud por 245 años, lleno de honores, multimillonario y acompañado de un lascivo harén de jovencitas. Solo la casual intervención de párroco Domico Saldivar puso fin al flagelo de Hartmann. Claro que también puso fin a su fortuna, sus honores y la propia vida del curado Hartmann.
"Cuando alguien se expresa o entiende idiomas que no conoce, cuando tiene una fuerza mental desproporcionada para su cuerpo o edad, cuando camina libremente por los techos quedando cabeza abajo o se masturba con crucifijos, no debemos dudar: estamos frente a un caso de posesión" nos alerta Giacomo Lucerna, Director del Instituto Europeo de Posesiones y Deposesiones.
En general, el poseso realiza algún pacto o firma contrato con el maligno. Este es el paso previo a la aparición de los primeros síntomas. La literatura informa que la oferta del innombrable es de bienes materiales, honores y placeres perversos. Sin embargo, desde hace algunos años los pactos se realizan a cambio de tentaciones más miserables. Se conocen casos de sujetos que han vendido su alma por una platea en algún espectáculo o para regular sus intestinos. "La economía de mercado hizo que la mano de obra calificada sea devaluada. De hecho, la cadena de producción económica cada vez necesita de menos personas y de más maquinarias" informa el economista Walter Brudny, "No es de extrañar, que a nivel de los pactos infernales también la oferta económica se haya reducido. Es que el valor de vida humana se ha depreciado notablemente en las últimas décadas. El alma de un piadoso sujeto del siglo XVII era más valiosa que la actual. No es extraño que Satán prefiera poseer maquinarias de última generación que almas humanas".
Quizá el mejor remedio contra la posesión sea la prevención. Cuando un afectado puede autoevaluarse, también puede recurrir a la medicina y limitar riesgos mayores. Entonces, si usted comienza a hablar en lenguas antiguas, tiene habilidad para proferir maldiciones en forma invertida o su simple presencia provoca cambios climáticos, debe sospechar que es objeto de posesión diabólica. En ese caso, solicite ayuda de un profesional.

Lic. Victorino Kurcio ©2007 Solo Enanos Humor