Anecdotas de la Historia

Misterios de la Historia y Leyendas:
El resucitado serial

Resucitado Serial



Nadie lo vio venir, pero se sabía que venía del norte. Tenía fama de maestro y lo acompañaban 12 que se hacían llamar discípulos aunque en realidad fueran guardaespaldas. Se sabía que había caminado bajo las aguas y que había multiplicado panes y vino, sin usar calculadoras, y que curaba usando sus manos y prohibiendo el consumo de café y cigarrillos.
Había llegado a la aldea y las gentes le habían llevado a sus enfermos. Entre los pobladores había tristeza porque la enfermedad los diezmaba. El maestro pidió que le acercaran a los mas necesitados y haciendo algunos gestos hizo bailar al rengo y recitar al tartamudo, llenando de regocijo a los presentes, quienes al fin pudieron reír.
Entre la multitud una anciana lloraba y el maestro mandó por ella. La mujer se acercó temerosa y le contó que su único hijo había muerto a manos de los romanos. Ella dijo que el joven era inocente pero igual había perdido el juicio. Los romanos decidieron internarlo y había muerto, porque era muy rebelde.
El maestro, conocedor del dolor ajeno, pidió que trajesen el cuerpo del hijo fallecido y con unas palabras, algunos malabares y, unos trucos de naipes, le devolvió la vida. Los presentes, asombrados, pedían por la repetición del acto, pero el joven resucitado se negó.
Pasaron los días y el maestro seguía en la aldea. Para el momento había hecho levitar a un canario y había hecho aparecer monedas en sus propios bolsillos. Nuevamente la anciana, madre del resucitado, pidió verlo. Cuando se acercó contó que los romanos habían vuelto a detener a su hijo y lo había colgado de un pino, por ser navidades y no tener adornos. El maestro, conmovido, volvió a resucitar al joven. El doblemente resucitado estaba lejos de sentirse agradecido y, con gesto enojado, se alejó sin saludar.
Días mas tarde el maestro seguía rodeado de fieles y la angustiada madre volvió a presentarse. Le relató que los romanos habían apresado a su hijo y que lo habían apaleado, cortado en fetas y hervido. El maestro, con los ojos cubiertos de lagrimas, pidió que le acercasen al joven. Lo trajeron en 7 bolsas y volcaron en contenido en la tierra. El maestro pidió un recipiente, se arremangó y amasó los restos del muerto. Luego con algunas palabras y agregando sal y pimienta, regresó al muchacho de entre los muertos. El joven, al momento de resucitar, nada agradecido, comenzó a blasfermar, antes de irse pateando piedras y gesticulando como hombre lobo en luna llena.
Y transcurrieron los días y el maestro seguía en la aldea y la anciana retornó. Contó que los romanos habían atrapado de nuevo a su retoño. Estos lo golpearon, lo lancearon, lo pusieron en un trituradora de granos y lo incendiaron, lo destriparon y lo arrojaron a un pozo con bestias hambrientas. La anciana traía un botellón y dijo que dentro se hallaban los restos de su hijo. El maestro, apenado, bailó y nadó en la arena y el hijo muerto resucitó y los presentes estallaron en aplausos. Entonces, el vuelto a la vida, se levantó hecho una furia y ni los 12 discípulos pudieron detenerlo. Se lanzó contra el resucitador a patadas y dentelladas. Cuando los separaron, casi tuvieron que resucitar al maestro.
Al día siguiente, los aldeanos se enteraron que el maestro había desaparecido. Nadie lo vio irse, pero se sabía que se había ido bien al sur, donde su nombre era desconocido.

Lic. Victorio Kurtz ©2007 Solo Enanos Humor