Relatos y Cuentos de Humor
¿Quienes son los Reyes Magos?
El Mayor enigma de la humanidad

El sol entraba en fetas por las hendijas de las ventanas. Era de mañana, muy temprano. Como ocurría usualmente, David había encontrado el regalo puntual. Sus manos, sin emoción, rompieron el envoltorio. Una amarga sonrisa le iluminó rostro infantil. No tuvo alegría. Apenas el ligero cosquilleo de la confirmación. Una inerte falsificación del Pato Donald descansaba delante de sus ojos.
Aquella carta que había escrito días antes, donde pedía un auto a radio control, descansaba inútilmente a los pies del árbol navideño. Los "reyes magos" lo habían traicionado una vez más.
Hacía casi dos años un compañero de estudios le había dicho: "Los Reyes son los padres". La noticia fue un golpe duro para David, especialmente porque mientras el compañero le decía esta verdad, lo golpeaba con furia, tal como hacía cada día. También le había dicho que su madre era una prostituta, que su padre era un infeliz y que al día siguiente volvería a darle una paliza.
Los puñetazos no le causaban dolor. El verdadero sufrimiento fue comprender que sus padres lo engañaban.
"Los reyes son los padres", era la frase que le devoraba la mente. Por las noches, en su cama, las ideas le impedían dormir. Su pequeño cerebro trabajaba sin descanso. Cierta madrugada, ese niño de pensamientos simples, casi idiotas, llegó a una conclusión iluminadora: "Si los padres eran los reyes, evidentemente sus padres tenían oculta una fortuna personal". Durante algunas horas encontró sosiego.
Sin embargo algo andaba mal. Era evidente que vivían en la pobreza más extrema. En su familia se vestían con ropa donada por los linyeras y se alimentaban con las sobras de los perros. El sueldo de su padre apenas llegaba al día 15 de cada mes, y esto teniendo en cuenta que el día de cobro era el 13. Quizá de ello se derivase la mala suerte de esta gente.
Sospechó que su padre sería alguien repugnante, que disfrutaba sumergiendo a su familia en la pobreza. Pensó que su padre llevaba una doble vida y se dedicó a estudiar sus acciones. Diariamente lo seguía al trabajo y espiaba su labor. También lo perseguía en la noche, cuando visitaba bares o se deleitaba frente a las vidrieras de ropa femenina. Meses de larga investigación le revelaron que su padre ocultaba una doble vida. El no trabajaba en una fábrica, tal como creía David, sino que era prostituto en un bar de camioneros.
Abatido, fijó la atención en su madre. Quizá ella tuviera una fortuna personal o, tal vez, ocultase un amor clandestino con un noble millonario. También la persiguió por meses. Entonces supo que ella gastaba tardes en un gallinero, donde se encerraba para llorar. También se enteró que rellenaba las tartas de pollo con mondongo, un alimento despreciable.
Decepcionado, abandonó sus investigaciones, al tiempo que cultivó el odio por la monarquía.
Ya adulto, se ocultaba en víspera de Reyes, queriendo presenciar su llegada. Usualmente el sueño lo vencía y despertaba al mediodía, para encontrarse con un juego de dados o algún títere mal envuelto. A continuación David solía tironearse de los pelos o arañarse el rostro, como queriendo salir de una pesadilla interminable.
Siendo anciano, cuando necesitó descansar pocas horas, pudo, por primera vez, ver a los Reyes Magos. La emoción lo inmovilizó unos instantes. Salido del estupor, se lanzó a los bastonazos sobre el trío. Mientras atacaba, volvió a sentirse joven y recuperó su odio de antaño. Los Reyes Magos apenas tuvieron tiempo de trepar en sus camellos. En la batalla, Melchor abandonó, como trofeo, la bolsa de regalos. No sin avidez, David arremetió contra ella.
Lo decepcionó encontrar algunas ropas pasadas de moda y una billetera gastada. Sospechando que al menos encontraría dinero, buscó y rebuscó. No había ni una moneda. Solo halló una multitud de papeles inútiles y dos identificaciones que habían pertenecido a sus padres.
Informe: Lic. Cristian Spaivak© para Solo Enanos Humor.