Misterios y Secretos


Las sirenas enanas de Magallanes

Los seres acuáticos se han ganado su lugar en la imaginación de las gentes a lo largo de la historia. Desde la "Odisea" hasta los bestiarios medievales se han difundido en la cabeza de los hombres como un reguero de caspa. Para muchos son menos creíbles que el ratón Pérez, pero otros creen en ellos tanto como en los Reyes Magos.

Lucinda Gumaz fue la única sirena enana que registra la memoria popular. Tal como lo señala la leyenda, era mitad enana y mitad anchoa. Las primeros testigos en comentarlas son los navegantes del Estrecho de Magallanes, quienes hablan de un extraño ser marino que usaba bufanda, para cuidarse de los intensos fríos. Ella se acercaba a los barcos y se ofrecía sexualmente a cambio de cigarrillos o guantes de hule.

Sirenas enanas 2Norberto Zalaquita, marino de velero, cuenta en sus memorias que la Lucinda era atraída por las carnadas de lombriz y de pan duro. Era vieja y fea como cualquier suegra, no tenía dientes y hedía a bacalao descompuesto. Dicen era fogosa a la hora de amor y mejor comerciante que un gitano para cobrarse los favores de la carne.


Siempre que se habla de mitos, aparecen los que quieren dar una explicación racional, la cual es mucho más increíble que la misma leyenda. El caso de la sirena enana ocupó la mente de algunos estudiosos. Estos señalan que hablaba un idioma similar al italiano, lo cual siembra la hipótesis de que se trataba de una prostituta que hacía las calles de Venecia y que se mudó al sur cuando se vino mayor.


Algunos refieren que la sirena enana era en realidad Ulises Cantaluppi, un jubilado que disfrazado, se ganaba unos pesos a costa de los turistas. Apoyados en esta hipótesis están los que hablan de los pechos caídos de la sirena, más tirando a flácidos que ha voluptuosos, es decir, propios de un anciano obeso, tal como puede apreciarse en las viejas películas de gladiadores.

Sirenas enanasLos más degenerados señalan que se trataba de un marino pederasta, que se entretenía introduciéndose toninas vivas por el recto, las cuales nadaban desesperadas para liberarse, lo cual provocaba la visión del mitológico ser acuático. El científico Rumano Bela Karpo realizó una experiencia, basándose en esta hipótesis, para lo cual se introdujo un delfín macho en su zona pudenda. Las filmaciones nos muestran al pseudo tritón o "sireno" alcanzando altas velocidades de navegaciones.

La versión más creíble es la Julio Zamborano, quien relata que un miembro de su tripulación, caído a la mar, fue atacado por un tiburón, el cual comenzó a devorarlo por las piernas. A la distancia, la imagen que se veía era similar a la de una sirena. El resto de la tripulación, sabiendo que el compañero estaba perdido, aprovechó la ocasión para sacar fotos y venderlas en los diarios locales.


Mas allá que se trate de seres reales o no, la idea de sirena es siempre atractiva, porque nos recuerda a una mujer que nunca nos reclamará que le regalemos zapatos.

 

Lic. Adriana Bincosta©2002 Solo Enanos Humor