Critica de cine
Dracula sin colmillos
El mito del vampiro no es nuevo en el cine. Desde la edición del "Drácula" Bram Stroker, la película "Nosferatu" de 1926 y el "Drácula" de los ´30, año a año se realiza alguna nueva producción sobre el tema. Con la llegada de Abott y Costello el mito se abrió a la parodia, cuyo máximo exponente alcanzaría con "La danza de los
vampiros", del polaco Roman Polanski.
Siguiendo en este orden de cosas, la semana pasada se estrenó en Sydney, Australia, "A glass of blood", una obra había que creado ciertas espectativas entre los seguidores del joven director español Fermin Ojeda. Este muchacho conoció su momento de gloria con un film anterior: "The sandman goes to the beach", esa delirante parodia al cuento de Hoffman, donde el hombre arena realiza sus fechorías en las playas australiana, para luego ser fagocitado por las aguas del Mar.
"A glass of blood", que según los distribuidores locales se extranaría en estas tierras por febrero bajo el título de "Vampiros sin colmillos", es también una parodia, pero una parodia del buen cine.
La idea central es caracterizar al conde Drácula como enano y a partir de esto improvisar una serie de pobres gags basados en una serie de desventuras discriminatorias. El film no escatima en golpes bajos para provocar la risa, los cuales, según las gacetillas australianas, han causado una oleada de juicios y marchas de protestas contra los productores y el joven director.
El film redunda en situaciones estupidas, tales como las dificultades del vampiro para morder a sus víctimas, lo cual lo obliga a cargar un banquito para llegarles al cuello, o el trueque del cajón funerario para dormir por un cajón en una mesita de luz. Más tonto es el final, cuando el Dr. Van Helsing de turno da muerte al conde con un escarbadientes.
Esta es la segunda incursión de Fermin Ojeda en el mito del vámpiro. La primera fue con "A drink of me", una comedia erótica que en nuestro país fue estrenada como "Succioname la vena, nena". Aquella producción nos revelaba un talento en ciernes, un director que no había llegado a su madurez, pero que era una promesa futura. Hoy día esa promesa se ha traducido en el fracaso más estrepitoso.
Más allá de los revuelos que ha causado el nuevo film de este director maldito, la obra en sí es más insulsa que la piel de pollo hervida y es de sospechar que la justicia del público será mucho más severa que la justicia australiana.
Lic. Victorino Kurcio ©2007 Solo Enanos Humor