Relatos y Cuentos de Humor
El ventrilocuo Radial
Un milagro intimo

Hay iluminados que nunca alcanzan la fama. Tal es el caso de Garcam, el ventrílocuo radial. Eran los años `20, cuando los principales divertimentos populares eran la radio y la masturbación. En esos años, las personas se agrupaban delante de sus aparatos y dejaban volar su imaginación, soñando con grandes romances y aventuras, y otras veces hacían lo mismo delante de sus radios, escuchando radioteatros.
Fue en ese tiempo en que prosperó la fama del ventrílocuo Vicente da Pistacho, mejor conocido como Garcam. Sus primeros pasos los dio al poco de abandonar la cuna, ayudado por su madre. Pero sus primeros pasos en el mundo del espectáculo los dio siendo adolescente, época en que se veía doblegado por una timidez patológica. Cuentan que no podía enfrentarse al público, aspecto que lo llevaba a presentarse detrás de un biombo u oculto tras los largos cortinados del escenario, aspecto que atentaba contra su acto. Necesitaba de la buena voluntad de la gente para que lo creyeran ventrílocuo.
La popularidad lo esquivaba a Garcam y él esperaba que la suerte le diera un giro de 360 grados, cosa que le ocurrió mas de una vez, encontrándose siempre con los mismos pobres resultados. La oportunidad le llegó cuando un empresario radial presenció su espectáculo y quedó fascinado. El hombre era Don Pedro de Sansito, quien necesitaba de un éxito inmediato, dado que estaba próximo a la quiebra.
Claro que en aquella propuesta había un malentendido. Don Pedro creyó que Garcam era un imitador de voces, aunque no lograba explicarse porque el artista se presentaba siempre acompañado de un muñeco. Entonces le propuso a Garcam presentarse en su programa radial, con la condición de dejar de lado al muñeco. Para Don Pedro que un hombre adulto cargara siempre un juguete era, cuanto menos, signo de desviación sexual. Y fue por esos avatares del destino que Garcam pudo elevar su número a la altura de un prodigio.
Ya sin muñeco, Garcam se forzó en perfeccionar su técnica. Al tiempo había logrado no solo hablar sin abrir la boca, sino que, haciendo uso de la acústica, podía dirigir su voz, para que pareciera emitida por objetos lejanos. Trabajando en el mítico programa radial "Voces del Interior", gastaba bromas a sus compañeros: lanzando su voz contra micrófonos o enchufes, lograba crear la ilusión que estos hablaran. De ese modo provocaba, en sus compañeros de trabajo, desde sorpresivas carcajadas hasta prolongadas internaciones. Claro que esta habilidad no era reconocida por los radioescuchas, que tan solo oían a un imitador que únicamente imitaba su propia voz.
El éxito que necesitaba Don Pedro no llegaba y las deudas lo obligaban a cerrar la radio. Ni dinero para pagar la electricidad tenía. Fue en ese momento cuando Garcam, un artista agradecido, le hizo a Don Pedro una propuesta que no pudo rechazar: continuar con el programa utilizando su don. Durante los 6 meses siguientes Garcam, haciendo uso y abuso de su don, logró emitir su voz a millones de aparatos de radios. La mayor dificultad era simular las interferencias y la mala recepción. A los pocos días podía imitar a la perfección la voz de sus compañeros, con lo cual nadie podía notar que estas transmisiones eran realizadas por un solo hombre y su simple genialidad. Para los radio escuchas, el programa no había cambiado en nada. Ellos escuchaban en sus receptores el mismo programa de siempre, con ese imitador que imitaba su propia voz.
Y entonces, por segunda vez, Don Pedro se vio obligado a declararse en quiebra y terminar con el programa.
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Informe: Lic. Cristian Spaivak© para Solo Enanos Humor.